Una investigación de más de un año de la PDI y la Fiscalía desnudó las operaciones ilícitas de un clan familiar ariqueño, que era liderado por un hombre que actualmente cumple condena en la cárcel de Acha, también por tráfico de drogas.

“Everest” se denominó una operación de la PDI y la Fiscalía que culminó con el desplome, desde lo más alto, de una organización criminal de tráfico de drogas compuesta por una familia asentada en la ciudad de Arica. El grupo amasaba una fortuna con operaciones ilícitas que eran lideradas por un hombre que cumple condena en la cárcel de Acha, también por narcotráfico.

Un año y medio duró esta investigación de la Brigada Antinarcóticos y Contra el Crimen Organizado, que culminó con la detención de 13 individuos de entre 21 y 74 años de edad (10 chilenos y 3 bolivianos) y la incautación de 326 kilos de droga (58 de cannabis sativa y 268 de cocaína base), avaluados en $600 millones.

Asimismo, los detectives incautaron diez vehículos de lujo, cuatro armas de fuego, municiones y 11 millones 600 mil pesos en dinero efectivo, además de tres propiedades, que se encuentran en la mira del persecutor.

El jefe de la Brianco, comisario Javier Valenzuela, señaló que “acá hay una investigación importante, acuciosa, en la que se están viendo algunos ribetes relacionados con tratar de sacar de circulación el patrimonio financiero de este grupo, de tal manera de anularlo definitivamente, sin dejarle opción de volver a levantarse en la parte operativa criminal”.

Según los antecedentes de la policía, esta organización usaba la ciudad de Arica como centro de operaciones para la internación de fuertes cargamentos de droga desde Oruro, Bolivia, hasta una bodega de la comuna de Colina. La droga era ingresada a través de pasos fronterizos no habilitados, en vehículos todoterreno, especialmente acondicionados para tal efecto.

El golpe de gracia fue dado por los detectives, en forma simultánea, en ocho domicilios, tanto de Arica como de Santiago, luego de más de un año de diligencias e investigaciones orientadas a descifrar la forma de actuar esta mafia.

Valenzuela explicó que “estamos en presencia de una organización claramente estratificada, cuyo jerarca está en la cárcel de Acha, cumpliendo condena por tráfico de drogas hasta el año 2023”, por un tráfico de más de mil kilos de droga del año 2013.

Una característica importante es que “la columna vertebral de este grupo son ciudadanos de Arica. Tenían base de operación en Arica y solamente se desplazaban a Santiago para ejecutar sus operaciones ilícitas. Los roles estaban bastante bien compartimentados, como encargados de contabilidad, acopio, transportistas, enlaces de seguridad, etcétera”.

De los 13 detenidos, 10 fueron enviados a prisión preventiva y tres quedaron con otras medidas cautelares. En tanto, el líder del grupo, actualmente recluido, ya tiene fecha de formalización.

Tres de los detenidos cuentan con antecedentes policiales por los delitos de falsificación, robo, tráfico de drogas y estafa.

Por su parte, la fiscal regional Javiera López, precisó que “se está investigando también la situación patrimonial de esta organización”, cuyos miembros fueron formalizados principalmente por los delitos de tráfico de drogas y asociación ilícita para el tráfico de drogas.

“Tienen constitución de sociedades, que tienen además un incremento patrimonial en determinadas fechas, que no se sustenta con giros o negocios formales. También tienen una adquisición de bienes bastante relevante que tampoco se condicen con posibilidades de sueldos. Y, evidentemente, dentro de la formalización que se hizo ayer por el fiscal Daniel Valenzuela, se considera, como modus operandi de esta organización, el blanquear los ingresos ilícitos a través de una serie de operaciones que dicen relación con inversiones, con constitución de sociedades y otras. Y, en esa labor, cada una de estas personas tenía un rol específico”, formuló la fiscal regional, Javiera López.

En tanto, la intendenta Gladys Acuña, indicó que la investigación “Everest” de la PDI y la Fiscalía se enmarca en el trabajo de la Macro Zona Norte Contra el Crimen Organizado que ha priorizado el Gobierno. “Una investigación que no solo ha estado destinada a encontrar armas, drogas, dinero, sino que por sobre todo es una investigación de carácter patrimonial, que imposibilita el seguir adelante con una delito de estas características. Sin lugar a dudas, es una señal importante, una señal de seguridad, una señal de confianza y una señal, por sobre todo, de trabajo colaborativo”, sostuvo.